La singular urbe holandesa, conocida también como la Venecia del Norte, es uno de los destinos turísticos más agradecidos del continente. Una ciudad abierta, agradable y original, donde desplazarse andando y sobre todo en las bicicletas que le dan un sabor especial es obligatório.
De este modo podremos ir paso a paso por las principales visitas que nos ofrece la ciudad a la que llegamos dejando el mar a nuestra espalda en la estación central. No pueden faltar las fotos típicas en la plaza Leidseplein antes de algo de shopping en los numerosos establecimientos que ofrece la Avenida Dam.
El Museum Plein y la visita a la casa de Ana Frank nos harán conocer algo mejor la historia de la ciudad. Un tentempié a orillas de los canales para degustar alguno de los tradicionales pancakes holandeses puede resultar una invitación para después unirnos a alguno de los cruceros que recorren la ciudad por sus aguas.
Un paseo al atardecer en el Vondel Park, con visita a la Filmoteca de propina, es siempre un acierto. Como dejarse caer por el famoso Barrio Rojo y sus Coffee Shops. Para concluir la jornada cualquiera de los restaurantes y cervecerías céntricas son adecuadas, antes de soltarse por la noche en cualquiera de sus afamados clubes nocturnos.


Comentarios recientes