La capital de Letonia es uno de los secretos mejor guardados del norte de Europa. A medio camino entre el Oeste y el Este del Viejo Continente, corazón del Mar Báltico, la ciudad tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.
Su infraestructura turística y de servicios se ha desarrollado bajo el paraguas de su ingreso en la Unión Europea, y ofrece toda clase de comodidades. Su amplia oferta cultural y de ocio la ha llevado a ser apodada la “París del Este”.
Su casco antiguo y centro histórico, patrimonio de la Humanidad, es un buen ejemplo de ello. También destaca la Catedral, la Iglesia de San Pedro y por supuesto el castillo de Riga, actual sede del presidente del gobierno. Su moderna escena nocturna, llena de clubs y discotecas, también es un aliciente.


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