Alma de la Extremadura Alta, la provincia de Cáceres no solo existe a pesar del desconocimiento turístico general sobre ella, sino que además alberga sobrados motivos y hermosos parajes que bien valen su disfrute y descubrimiento.
Recorrer sus enclaves rurales, siguiendo el rastro de siglos recorrido por los pastores trashumantes, es la mejor opción para el turismo rural y los senderistas. Y Tornavacas, a la que descendemos desde su puerto en el extremo del Valle del Jerte y donde nace el río que les da nombre, la mejor manera de comenzar.
Su rica gastronomía, con apuntes de la herencia islámica, incluye al cabrito, las migas, tan importantes en toda Extremadura, diversas calderetas y las clásicas patatas revolcás. Y de postre nada mejor que sus cerezas, denominación de origen del valle del Jerte, junto a unas castañas asadas conocidas como calbotes que tan bien se consumen acompañadas de ese fino licor dulce que es la gloria.
Bien pertrechados, ya podemos de nuevo ascender hasta el puerto del Valle para disfrutar de la imponente mirada de su verde fértil, o bien encaminarnos por el lado contrario hacia la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, curioso nombre para denominar a un espacio natural único en España.


Tornavacas, un pueblo con un patrimonio único e incomparable.
me encanta esta foto