Las fiestas de Moros y Cristianos que en el periodo estival son frecuentes en nuestro Levante Mediterráneo son una de las principales y más coloristas muestras de folklore y exhibición turística. De entre todas ellas, las de Elche, cuyo comienzo se da esta misma semana, son de las más espectaculares.
La festividad recrea la toma de la ciudad valenciana a los almorávides por el Rey Jaime I El Conquistador en 1265. Las vistosas comparsas de moros y cristianos, ricamente caracterizadas, se reparten los días de protagonismo: el martes 9 es para la de los mahometanos mientras que el viernes 12 es para el bando cristiano.
Los alardos, unas espectaculares recreaciones de la arcabucería de la época, los desfiles y las dramatizaciones, como la de las embajadas cristiana y mora en sus parlamentos son amenizadas por la música popular de bandas y charangas. A todo ello hay que sumar el indudable atractivo de una ciudad como Elche, declarada dos veces Patrimonio de la Humanidad.


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