La llegada del próximo mes de Mayo es la mejor de las épocas para visitar Córdoba, la vieja capital del califato andalusí, patrimonio de la Humanidad y una ciudad de excepcional belleza que comienza en estas fechas la primera de sus muchas fiestas locales.
Córdoba no es sólo su excepcional mezquita ni su puente romano sobre el Guadalquivir, vestigios de la que fue la ciudad más culta de todo Occidente. Un paseo por las calles estrechas y empedradas de su judería nos descubre una ciudad que conjuga historia y vitalidad.
Es en estos momentos cuando el cuerpo pide perderse en alguna de sus tabernas, donde entre tapas de salmorejo y fino escuchar conversaciones toreras, cátedra en esta ciudad. El vino es también protagonista en estas riberas, y una visita a cualquiera de sus prestigiosas bodegas es obligada.
Desde allí podemos visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos, imponente palacio y fortaleza que domina la ciudad y hogar de la prestigiosa raza equina andaluza. Casi nada, que dicen por aquí. Pero la vida ha seguido en Córdoba y modernos paseos como el construido a orillas del Guadalquivir y Miraflores nos sitúan también en una ciudad joven y dinámica, que ahora nos lleva de vuelta a sus calles para embrujarnos con su excitante vida nocturna.


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