No es de extrañar que la bella ciudad castellana inspirara al grupo Gabinete Caligari su famosa canción Camino Soria, como ya lo hiciera antes con numerosos poetas. Su monumentalidad sobria que rezuma historia a pies del Duero bien lo vale.
Pero antes de llegar allí vale la pena visitar sitios como las ruinas de Numancia, la ciudad celtíbera que opuso feroz resistencia a Roma antes de convertirse en una de sus urbes peninsulares. Como lo fue Medinacelli, una de las villas señoriales más hermosas de España.
Ya en la capital soriana, todo su casco viejo es estimable, como lo son sus ermitas, iglesias y concatedral de estilo gótico. El palacio de los Condes de Gomara, y sobre todo el Museo Numantino, son de visita imprescindible,
Como lo son sus tascas y casas de comidas, depositarias de la rica gastronomía castellana enriquecidas con el contacto fronterizo con las tierras de Aragón y Navarra. La carne procedente de la matanza del cerdo suele ser el plato estrella, como lo son las setas, cuya captura es reconocida afición soriana y todos los productos de la caza, lógicamente bien regado por los buenos vinos de la Ribera del Duero.


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