Los viajes en tren son un clásico del turismo, sobre todo si viven de ese espíritu aventurero y fronterizo, como el mítico Transiberiano o el Orient Express. Parte de ese esencia está también presente en el Transatacama, el tren que recorre el desierto chileno del Atacama.
Situado al norte del país sudamericano, el desierto del Atacama está considerado como el más árido y duro del planeta. La ruta ferroviaria nos propone atravesarlo en apenas cinco horas, partiendo de la ciudad de Iquique y visitando un paisaje alucinante trufado de viejas minas y estaciones abandonadas que jalonan el desierto.
Parada obligatoria son los geoglifos de Pintados, una de las muestras de arte prehistórico más importantes de Hispanoamérica. Durante el recorrido de 100 kilómetros tendremos además la oportunidad de desayunar en el tren y entretenernos con una selección de música tradicional aymara, antes de probar la cocina típica del lugar en una comida programada en una vivienda nativa quechua.


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